EL RECICLADO DEL PET EN LA ARGENTINA
El Instituto Argentino del Envase llevó a cabo en las instalaciones de Costa Salguero, del 20 al 24 de setiembre último, la exposición ENVASE 99.
En ese marco, la Asociación Civil Argentina Pro Reciclado del PET (ARPET) organizó una conferencia, el día 23, que con el título de "El reciclado de PET, algunas experiencias municipales en la Argentina", reunió a un grupo de profesionales que expusieron sobre el tema.
La acción de ARPET
Abrió la conferencia el Licenciado José D. Pronato, que disertó sobre "La estrategia de ARPET en la minimización de residuos y el reciclado". He aquí sus conceptos:
Lic. José D. Pronato. Damos la bienvenida a todos en nombre del grupo de empresas que componen ARPET.
Explicaré brevemente lo que van a escuchar esta tarde: vamos a tratar de hacer una síntesis, un poco "a vuelo de pájaro", de algunas de las acciones de reciclado de residuos que se están desarrollando en la Argentina en diferentes municipalidades. Vamos a explicar lo que hacemos en ARPET, y lo que hace un grupo de municipios en los que nosotros desarrollamos acciones de promoción. Lo que se hace en el país es mucho; van a tener un panorama de diferentes municipios.
ARPET desarrolla tres acciones relativamente simples. Primero, implementa una cantidad de procesos en los municipios, con la idea de que esos procesos se ajusten a las necesidades de cada una de las comunidades. No tenemos una sola receta (tampoco la hay). Lo que buscamos es ir de lo más simple a lo más complejo, para que en cada municipio esos procesos que aplicamos, busquen soluciones y no problemas. En segundo término, tratamos de que al implementar esos procesos lo hagamos con la mayor calidad y la mayor continuidad posibles. Nos esforzamos en no "inmunizar" a las comunidades con procesos que comienzan con mucha euforia y después se abandonan. Eso logra "vacunar" a la población, que después descree del reciclado. Y lo tercero, muy importante y no tan simple, es tratar de hacer todo lo anterior con bajo costo.
Vamos a explicar brevemente cómo vemos nosotros el reciclado de PET en la Argentina.
La misión nuestra es muy clara: promovemos la recolección posconsumo de envases fabricados con resina de PET, con énfasis en que exista una recolección diferenciada. No estamos en contra, pero no promovemos, por ejemplo, programas en escuelas, universidades, iglesias, etcétera. Trabajamos exclusivamente con municipios o con empresas que estén trabajando para municipios. Eso es una parte importante de lo que hacemos. El resto es apoyar la investigación y el desarrollo de usos posteriores en el convencimiento (ese va a ser nuestro principal proceso ahora) de que vendrán oportunidades para nuevos mercados, para una industria que todavía no existe, que es la del reciclado.
Somos una asociación civil sin fines de lucro, y estamos financiados por un conjunto de empresas que participa de este negocio: desde el fabricante de la resina, transformadores, proveedores, recicladores, etcétera, y nos concentramos en proyectos específicos de municipios del interior.
Es por eso que lo que van a escuchar esta tarde no son megaproyectos sino experiencias puntuales y muy concretas que se están realizando en comunidades chicas. Como corolario tendrán un panorama del principal generador de residuos: la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, tema al que se va a referir el ingeniero Carlos Fontán del Ceamse.
Promovemos programas de recolección diferenciada, como decía, siempre que contemplen una factibilidad económica; no son programas que estén subvencionados, sino que son el resultado del trabajo social que se realiza en los municipios. Tenemos grupos aliados de diferentes tipos, por ejemplo las organizaciones APREPET de México y ABEPET de Brasil, que lamentablemente no han podido estar hoy aquí.
También, por supuesto, promocionamos a las industrias fabricantes de productos reciclados. En nuestro stand se puede verificar esto.
Trazaremos ahora un panorama sintético de lo que sucede hoy en la Agentina.
El año pasado el consumo de PET virgen en la Argentina fue aproximadamente de 100.000 toneladas, y el PET posindustrial que se recicló fue de 2.000 toneladas en el año. Eso implica prácticamente el cien por ciento del PET posindustrial, (el scrap que se produce en las preformas, que es muy poco, más el que se produce en los sopladores). Pero del PET posconsumo se recicló aproximadamente 700 toneladas en el año. Esta es la situación. Y para comparar, en Europa o los Estados Unidos el promedio del total de PET que se recicla es más o menos, del 35%. Nosotros en unos cinco años podremos llegar tal vez al 20%, lo que sería del orden de las 20.000 toneladas a valores del consumo de hoy. (Tal vez dentro de cinco años se consuman en la Argentina 200 ó 250 mil toneladas.) Esto muestra lo embrionario que está el tema aquí en la Argentina.
¿Cómo actuamos? Lo nuestro es apoyo y asistencia a municipios. Desde 1990 hay varios municipios que empezaron con trabajo social, otros están haciendo gestiones para la recolección diferenciada, algunos ya tienen todo eso más la planta de tratamiento; inclusive algunos hacen un poco de reciclado. Con esos municipios nos vinculamos.
Para los parámetros del trabajo social, para no "reinventar la rueda" nos fijamos en qué es lo que había funcionado en Europa y los Estados Unidos. Hicimos una síntesis de eso y buscamos una forma de "folklorizarlo", de darle un tono argentino para poder implementar esos programas de trabajo social en la Argentina.
Actualmente hemos llegado a una conclusión importante tras haber trabajado con 40 municipios: el común denominador para iniciar una acción es la conciencia ambiental. Si en una comunidad no existe una conciencia ambiental y control del municipio, es muy difícil que por decreto u ordenanza se pueda determinar qué porcentaje puede reciclarse. Por eso nosotros (al que lo solicite después le daremos un manual con información al respecto) explicamos cuál es un camino para lograr esa conciencia ambiental. Recalco uno de los caminos, porque hay varios.
Nuestro principal proceso como decimos en nuestro stand es la promoción. Tenemos promoción de recolección diferenciada, de reclasificación y de plantas de tratamiento, tenemos en proceso la apertura de nuevos mercados, dictamos seminarios, y desarrollamos una cantidad de acciones que apuntan a brindar información con una base de datos importante. Y por supuesto, como siempre, estamos diseñando nuevos procesos que nos puedan ir mostrando cuál es el camino adecuado para implementar nuevos mercados.
Para terminar, allí tenemos [se refiere en adelante a una transparencia proyectada] algunas de las conclusiones. Suenan muy simples, pero hay que cumplirlas. Se ve aquí cuál es el círculo del reciclado, cuáles son los factores. El primero, por supuesto, la conciencia ambiental, la factibilidad económica y la decisión política. Si dentro de la comunidad en que estemos trabajando no existe la decisión política por parte del ejecutivo municipal, es muy difícil llevar el tema adelante. Tiene que haber, es condición sine qua non, recolección diferenciada. La industria del reciclado de los residuos sólidos domiciliarios, si no cuenta con recolección diferenciada, no funciona. La reclasificación y el procesamiento regional se refiere al acondicionamiento de los diferentes materiales orgánicos e inorgánicos. Estamos ahora participando de una cantidad de cursos en la provincia de Buenos Aires alentando a los municipios para que diseñen sus propias estrategias para trabajar en forma regional. Por otra parte, la tecnología para los transformadores no es una gran ciencia. Aunque no es fácil para el que está trabajando en polietileno, por ejemplo, hacer productos con PET. Suena simple pero no lo es. Entonces, asistirlo con tecnología, conlleva su tiempo. Y después, por supuesto, buscar nuevos mercados en todo ese proceso.
Ese es, en líneas generales, nuestro trabajo.
A continuación va a hablar el ingeniero Ramos, quien les va a mostrar cuál fue el camino inicial de un municipio que ya ha cumplido con casi todo lo antedicho. A lo mejor, quienes son de la ciudad de Buenos Aires ignoran lo que se hace en el interior del país [hace referencia a una "Carta de los lectores" publicada en el diario Clarín de la fecha, firmada por el ex diputado Blanco]. Nosotros hoy estamos en condiciones de afirmar que en la República Argentina hay por lo menos 5 millones de personas que ya tienen asumido este tema. Ustedes van a escuchar después, al ingeniero Osvaldo Campagno, de la ciudad de Pergamino, que es tal vez, de las ciudades del interior, la más grande de todas encaminada a formar una estrategia nueva. Van a poder tener una especie de fotografía de los esfuerzos de todos estos municipios. Nosotros, como institución que representa a empresarios, le damos el máximo apoyo y asistencia. Eso es todo.
La experiencia de Laprida
Disertó a continuación el Ingeniero Héctor Ramos, de la Municipalidad de Laprida, provincia de Buenos Aires, que tituló su exposición: "El aprovechamiento integral de los residuos sólidos. La primera experiencia".
Ing. Héctor Ramos. En primer lugar quiero manisfestarles que quien tendría que estar dando esta pequeña charla para todos ustedes es el arquitecto Irigoin, que es el intendente municipal de Laprida, que por razones de fuerza mayor no ha podido venir. Me ha solicitado que lo representara de la mejor forma posible. Las charlas generalmente las da él; yo voy a tratar de darla en una primera persona que no está aquí, y espero que me sepan interpretar.
En el año 1983, cuando la Unión Cívica Radical postula como candidato a intendente al arquitecto Irigoin, hizo una consulta popular, casa por casa, para preguntar cuáles eran las inquietudes que había en la ciudad. Y aparecieron temas importantes como la salud, la educación, y otros temas no tan importantes, como deportes, acción social, cultura. Y no se escuchaba hablar de lo que era la ecología pero sí aparecieron en varias de esas encuestas inquietudes por el problema del basural. El basural que teníamos en Laprida en el año 83 era éste [en adelante, el disertante hace referencia a diapositivas que va proyectando; son fotos]. Una cava, a cielo abierto, en una finca muy próxima a lo que es una laguna (que hoy es el balneario), y la imagen que presentaba era la de un vaciadero descontrolado donde se tiraban los residuos diariamente. Ello traía la proliferación de insectos, roedores y todo otro tipo de alimañas, aparte de la gente que allí operaba, que normalmente conocemos como "cirujas" u operadores marginales.
Este era un campo, al lado de donde estaba la planta de tratamiento, donde se producía incluso mortandad de animales por la ingesta de bolsitas de residuos dispersas por el viento.
Para solucionar este problema, lo que propuso en su plataforma de gobierno era erradicar el basural. En ese momento, en el año 83, dijo: "Lo vamos a sacar de donde está y lo llevaremos a otro lado donde no sea tan perjudicial". Pero en el año 87, con motivo de ser reelecto, propuso en la plataforma erradicar el basural pero incorporándole tecnologías modernas, que en aquel momento se conocía como relleno sanitario, y que consistía en hacer una zanja de aproximadamente 50 metros de largo, 4 metros de profundidad y 1 metro de ancho, donde se volcaban diariamente los residuos y posteriormente se los tapaba. Eso mejoraba notablemente el paisaje, mejoraba algunas condiciones, pero seguíamos contaminando la tierra y el agua, aparte de que cuando se producían días de lluvia se ubicaban los residuos fuera de esta zanja trayendo aparejado que los "cirujas" no dejaran de merodear por el lugar.
Tiene oportunidad el intendente, en el año 89, de viajar a Alemania a un simposio de medio ambiente, donde aparte de interiorizarse de cómo era el tratamiento de todo tipo de residuos, una de las cosas que tomó como base de los municipios alemanes fue la limpieza [muestra la diapositiva de una calle de Alemania]. Y ahora voy a narrar lo que vivió él (no lo viví yo). Pueden verse en esa calle los papeleros y que no hay un solo papelito en el suelo. Aquí a la orilla de un río, que podría ser perfectamente la Costanera de Buenos Aires, también: ni un papelito en la acera, los papeleros; una plaza de Berlín: canteros de tulipanes, papeleros y la gente haciendo un verdadero uso de su identidad de cómo estaban relacionados con el medio ambiente.
Cómo se hacía la recolección de los residuos en Alemania fue otra cosa que lo impactó al intendente cuando lo vio; recolección completa de los residuos, incluso se los tapaba bajo tierra para que no tuvieran una presencia fea dentro de lo que es el paisaje y la armonía del lugar. Y ésta [muestra foto] es la planta de tratamiento de residuos sólidos de esa ciudad, de 300 mil habitantes, de un costo de apoximadamente 50 millones de dólares. En el interior de la planta de tratamiento vemos cómo una pala cargadora va acarreando los residuos que se descargan de un camión recolector hacia una serie de cintas transportadoras que llevan los residuos hacia un par de cilindros, que producen la separación de orgánicos e inorgánicos. Los inorgánicos a su vez después los separaban en patológicos y en tóxicos peligrosos. Y en forma totalmente automatizada venía el papel y por aquí salía enfardado. La mano del hombre no tocaba el residuo en su proceso de separación.
Aquí la sala de cómputos desde donde se manejaba la planta de tratamiento y todo el sistema tecnológico que era el de una planta de avanzada.
Continuando hacia afuera de ese lugar pasaban a otra cinta transportadora, se clasificaban los diferentes residuos: vidrio, papel y cartón, aluminio, hojalata, distintos elementos, se iban poniendo en forma automática en una serie de contenedores que a medida que se iban llenando eran tomados por un camión recolector que los llevaba a depositarios finales para su reciclado.
Nuevamente en el interior de la planta, el resto del material que no había salido en las cintas transportadoras, la materia orgánica, caía en unas estufas y era calentada para producir su fermentación rápida, y era transportada a unas enormes canchas de compostaje donde se producía el material orgánico para su posterior utilización.
Con esa cantidad de información que el intendente trajo de Alemania nos pusimos inmediatamente a trabajar, bajo el lema "Una idea que florece" (era la primavera del año 89), en el proyecto de una planta de tratamiento de residuos sólidos.
Lo primero era crear conciencia en la población, para lo cual nos juntamos en distintas charlas en diferentes instituciones que hay en Laprida, y le mostramos fundamentalmente a la gente qué era lo que desperdiciaba todos los días en su tacho de basura. Separábamos en orgánicos (restos de comida, etc.), e inorgánicos. Papel y cartón, vidrio, aluminio, hojalata, plásticos de todo tipo, trapos, huesos, que también los separábamos como consecuencia de la separación manual pese a ser un elmento orgánico; todo lo que fuera inorgánicos tóxicos o patológicos, peligrosos como las pilas o envases de veneno; y el resto de comida, materia orgánica pura.
Tenemos instalado un buzón en la puerta del despacho del intendente, donde los vecinos dan en forma diaria sugerencias e informaciones para ser suministrada a él, y lo utilizamos en ese momento como elemento de vinculación entre la sociedad y el Poder Ejecutivo para tomar decisiones sobre el emprendimiento nuevo que teníamos.
Comenzamos a concientizar a la población y empezamos por las escuelas, enseñándoles a los chicos todo sobre el medio ambiente, y haciendo campañas de difusión. El Día del Medio Ambiente hicimos la "Campaña de la Pila": los chicos tenían que dan información a un Jurado. Para el Día de la Primavera los chicos hicieron una carroza con 13.000 latitas de aluminio, una ballena hecha con envases de cerveza y gaseosas, y otras carrozas similares.
Modificamos la recolección de residuos. En aquel momento teníamos un camión que era una caja volcadora manejada por un chofer, con dos personas a los laterales y una cuarta persona sobre la caja era el depositario de todas las bolsas: un problema de incomodidad y para la salud. Incorporamos un nuevo vehículo con el que les dimos mejor calidad de vida a las personas que realizaban el trabajo.
Informamos a través del canal de televisión y de los comercios con el lema: "Chau, tacho". En aquel momento sacábamos todavía la basura en tachos, y a partir de allí impulsamos el uso de las bolsitas de plástico. Al mismo tiempo incorporamos la preclasificación domiciliaria, separando en la bolsita color verde los residuos orgánicos y en la blanca los inorgánicos.
Invitamos a todos los comercios de la ciudad a que colaboraran en la campaña de medio ambiente y concientización, invitándolos a que colocaran papeleros y cestos de residuos en las calles, similares a lo que se había visto en Alemania. Como no son muchos los comercios de Laprida tomamos los tarros de herbicidas de los campos una iniciativa de uno de los productores del pueblo, los pintamos y los colocamos en las columnas de alumbrado.
Invitamos también a los chicos del Taller Protegido a que hicieran el recambio de lo que contenían los cestos de residuos, y de esa forma los sacamos de lo que era su ámbito de trabajo, que era el taller donde fabrican las bolsitas de polietileno, y los sacamos a la calle, los hicimos participar en la vida de toda la comunidad, y no tenerlos, digamos, aislados.
[Proyecta y explica transparencias.] La planta de tratamiento actual de Laprida está ubicada en un terreno de 2 hectáreas, 70 metros por 300 de fondo, en una zona que no es inundable. Vemos aquí el ingreso a la planta, la central de clasificación, la casa del encargado de las oficinas, el depósito del horno pirolítico y depósito de trapos y papel, los distintos boxes para el tratamiento de los materiales inorgánicos, canchas de compostaje, depósito de ramas y escombros, y el depósito de seguridad. Este es el frente de la planta de tratamiento de residuos sólidos de Laprida. Instalamos, como en toda obra cuando se comienza, el letrero de obra, donde enfatizamos: "Con la puesta en marcha de la planta lograremos el tratamiento integral de todos los residuos urbanos; de esta manera estamos dando respuesta a aspectos sociales y económicos y defendiendo el medio ambiente".
Este es el portón por donde entra el camión recolector, marcha atrás, y deposita diariamente todos los residuos sólidos que se recolectan en la ciudad, estamos hablando de aproximadamente cinco toneladas. Acá se puede ver en la clasificación parte de las bolsitas de residuos, en blancas y en verdes. Una vez que se separan se llevan a una mesa de clasificación donde, a través de una cinta transportadora, sale todo el material que es inorgánico, y a través de esta otra cinta sale todo el material constituido por restos de comida, es decir, todo lo que es orgánico.
Una vez en la cabina de clasificación se produce la separación de los distintos materiales a través de diferentes troneras. Por la punta de esta cinta sale todo lo que es el residuo patológico no reciclable a un lugar donde un operario lo termina de embolsar para su posterior incineración. A través de distintos mecanismos y chorros de aire producimos la separación de papel que es prensado en esta prensa hidráulica, y posteriormente recolectado de este lugar todo lo que es bolsita de polietileno para después ser enfardado. Acá estamos viendo el momento en que se está sacando un fardos de plásticos a través de un montacargas para ser almacenado.
En fin, esta es la forma en que hacemos la clasificación; a partir de aquí se clasifican en patológico, materia orgánica, inorgánica y tóxico. Los tóxicos van a un depósito de seguridad, la materia inorgánica va a la comercialización a través de distintos elementos de depósito y envasado, y con la materia orgánica se fabrica el compost.
Este es el horno pirolítico donde incineramos la totalidad de los residuos patológicos que no son reciclables. Con las pilas hacemos bloques de hormigón y luego los embolsamos y los acumulamos. En la actualidad, en celdas de un metro cúbico, vamos depositando las pilas con una cama de cal para que vaya absorbiendo los materiales que larga la pila y posteriormente la sellamos.
Aquí un operario, en los boxes donde van saliendo los distintos elementos, con una prensa hidráulica va produciendo los distintos tipos de fardos: latitas, plásticos, etcétera, que después son almacenados en los boxes externos hasta que se produce la venta.
La poda que se hace en el pueblo todos los otoños la llevamos a la planta de tratamiento y con una máquina la convertimos en aserrín que ponemos en la cuna del compostaje. Allí se fermenta y posteriormente se incorporan las lombrices californianas que después de un breve tiempo permiten que se transforme la totalidad del orgánico en compost.
En esta zaranda producimos la separación de todos esos elementos que aparecen dentro de la parte de residuos orgánicos, y queda una parte como abono y el resto como desperdicio.
Con la planta de tratamiento hemos apostado básicamente a cuatro beneficios.
El primero, el beneficio ecológico, como consecuencia de haber erradicado el basural, y con ello erradicar la posibilidad de 25 enfermedades distintas que se pueden llega generar, amén de que por cada tonelada de papel, por ejemplo, que se recicla se puede evitar de talar de 10 a 15 árboles; otro tanto ocurre con las pilas, el aluminio, etcétera; sería largo de enumerar los beneficios ecológicos que se producen.
El otro es el beneficio social, ya que a los operadores marginales que teníamos en el antiguo basural, en el momento de hacer el emprendimiento el intendente los convocó a participar en el proyecto, y hoy en día son operarios de la planta de tratamiento con un sueldo digno, con obra social, aporte jubilatorio y todos los beneficios que trae aparejados tener una estabilidad laboral.
Otro de los beneficios es el económico, que puede ser económico directo a través de lo que se produce con la venta de los distintos elementos que salen de la planta, o el indirecto, pensando en que a partir de que nosotros comencemos con el reciclado de los distintos elementos que aparecen terminemos ahorrando básicamente lo que se considera la energía y la materia prima.
Y finalmente el beneficio paisajístico: la imagen de un basural a cielo abierto comparado con una planta de tratamiento que tiene el aspecto de un establecimiento fabril.
El intendente se despide en este momento de la charla, manifestando que su intención no era comparar con las orquídeas que había visto en la plaza central de Berlín, sino que simplemente trató de mostrar la plaza principal de su pueblo y la calidad de vida que nosotros pretendemos para Laprida.
En la provincia de La Pampa
Muy diferente es la problemática de La Pampa, donde las poblaciones son pequeñas y muy distantes unas de otras. El Licenciado Hugo Peinetti se refirió a estos aspectos disertando sobre "El consorcio de municipios como estrategia para lograr la viabilidad económica".
Lic. José D. Pronato. Ahora van a escuchar al Licenciado Hugo Peinetti. En la provincia de La Pampa ellos están llevando adelante una tarea que es diseñar una estrategia entre diferentes comunidades. La Pampa ya hace años que tiene este tipo de emprendimientos y ahora verán cómo diferentes ciudades se unen en un consorcio para ir aumentado el volumen recuperado de los residuos. Estas pequeñas ciudades recolectan en total 5 ó 6 toneladas de residuos por día pero el Licenciado Peinetti les va a explicar cómo se han agrupado varios municipios.
Lic. Hugo Peinetti. Yo vengo como Secretario del CO.PRO.BA., que es el Consorcio Provincial de la Basura, que se formó en 1998 en la provincia de La Pampa.
El ingeniero Ramos mostró lo que es Laprida, y es importante que empezara primero porque ellos son los primeros en el país en implementar este tipo de manejo de residuos. A partir de esta experiencia se sucedieron otras en todo el país. En la provincia de La Pampa, en 1994, Intendente Alvear, localidad de 3.000 habitantes, comienza también con un sistema muy similar, y a partir de ese momento son varios los municipios que empiezan a incorporar esta forma de ver la basura ya no como un problema sino incluso como una oportunidad en lo social, en lo ambiental, incluso en lo económico, lo cual va a ser realidad en un futuro que espero no esté tan lejano.
Alrededor de 1997 comenzamos una serie de jornadas de trabajo en diferentes municipios para empezar a solucionar problemas que veíamos que se estaban planteando y otros que se empezaban a ver como potenciales problemas para un futuro no muy lejano.
Ubíquense en la provincia de La Pampa, a 700 kilómetros de Capital Federal, una provincia con muy poca población, y dividida en una gran cantidad de municipios medianos y pequeños. La capital con 100.000 habitantes, General Pico con 50.000 y después todas ciudades chicas, diseminadas en un territorio bastante amplio. Eso implica que los volúmenes que tenemos para vender son bastante bajos, en general, lo cual (si a eso le sumamos los costos de flete, ya que las industrias que reciclan están en Mendoza, Córdoba, Rosario, Buenos Aires, todas a 600, 700 kilómetros) significa que cada municipio por sí solo no puede vender, es imposible. Entonces empezamos a juntarnos para ver qué podíamos hacer en conjunto, y mensualmente nos fuimos reuniendo, hasta que se planteó la necesidad legal de armar un consorcio para futuros subsidios, etcétera.
El concepto de juntarse se mantiene desde aquellas primeras reuniones. Es decir, empezar a juntarnos para solucionar problemas concretos, y no para meternos en cada emprendimiento. Cada comunidad es independiente. En este momento en la provincia hay diez (incluida General Pico, la segunda ciudad de La Pampa) que están distribuidos en toda la provincia. Pero nuestra idea, como consorcio, es coordinar actividades, gestionar, y potenciar todo ese trabajo. ¿De qué manera? Fundamentalmente tratando de poseer camiones y equipamiento que nos permitan tener una inversión en conjunto y poder bajar los fletes. Hacer inversiones conjuntas en función de sectores de la provincia. Por ejemplo, un caso concreto es la prensa para chatarra, hojalata, que para cada municipio sería una inversión altísima, que no se justifica, pero sí se pueden comprar dos o tres y ubicarlas en los pueblos más cercanos a las industrias que reciclan.
Junto con eso, obviamente la idea era sacarlo del plano político partidario, evitando los cambios políticos que podían llegar a cortar todo ese trabajo, y por eso, por ejemplo, en el consorcio lo que se plantea son cargos institucionales, no personales; los cargos de presidente, vocal y demás, pertenecen a instituciones o a municipios que integran el consorcio, no a personas.
Al respecto quiero hacer una aclaración, porque a veces el nombre del consorcio se entiende mal: cuando decimos "consorcio provincial" estamos hablando no que pertenezca al Estado provincial sino que pertenece a la provincia, es un organismo no gubernamental, independiente, constituido por alrededor de 22 municipios, e instituciones, por ejemplo cooperativas, y también por organismos del Estado provincial.
Esa es la experiencia. Creemos que es la única manera de poder seguir avanzando, al menos en La Pampa, en estos emprendimientos; de esa manera se puede vender en conjunto, se pueden discutir los mercados en conjunto, se puede capacitar al personal, se puede lograr una mayor concientización; es decir, hay muchos aspectos que permiten que esta forma de gestión los potencie. Nosotros, en el consorcio, hemos armado un plan modelo, como una estrategia, donde están todos estos aspectos que fundamentalmente tienen que ver con una logística en cuanto a solicitaciones, sectores, circuitos, dentro de la provincia, aspectos de concientización y educación, de información; por ejemplo, pronto una página en internet de CO.PRO.BA será una herramienta de trabajo para todos, no solamente para los del consorcio. Esta forma de gestión que es el consorcio, fundamentalmente está constituido por las reuniones que se hacen mensualmente en diferentes localidades, con la idea de ir solucionando problemas que van apareciendo.
Creo que de esta manera he dado a ustedes una idea de lo que es el consorcio. En el año 97 empezamos con las jornadas, a mediados del 98 con el consorcio en sí, y a partir de eso hemos armado un grupo de trabajo en compostaje, hemos hecho presentaciones (por ejemplo ahora hay un grupo trabajando en la feria de la ciudad de Escobar con un stand), hemos empezado a intercambiar residuos. En 25 de Mayo, que es una localidad que esá al sur de la provincia, zona de riego, precisan un elemento que no pueden comprar, pero sí lo podemos canjear por aluminio, vidrio o cartón que nosotros lo pedemos vender. Por otro lado hay una microempresa de reciclado de aluminio, que comenzó ya hace 3 años aproximadamente, en General Pico, y todo el aluminio de la provincia lo enviamos ahí. Independiente del precio, es decir, es posible que en otros lugares podamos venderlo más caro, pero también tiene que ver con esta forma de trabajar todos en conjunto. Hemos elaborado, estamos tratando de implementar normas operativas que sean homogéneas: formas de enfardar, o acopiar el plástico o el aluminio, etcétera, para que todas las plantas vayan teniendo una misma forma de trabajar. Es lo que a nosotros nos garantiza que podamos llegar a decir "tenemos tanta cantidad de vidrio de tal color".
Estos son los objetivos bases del consorcio que está en funcionamiento. Obviamente va despacio, todavía hay cosas que faltan, en otras nos equivocamos y tuvimos que volver a avanzar, pero creemos que estamos en el camino correcto, y uno de los índices, que generalmente sirve, es que desde el 97 hasta ahora, salvo los 3 meses de verano en que no hacemos reuniones, hay intendentes que hacen ida y vuelta 700 kilómetros para ir todos los meses a una reunión. Hay un grupo de 12 municipios que prácticamente no han faltado a las reuniones, y otros que se van sumando. Eso implica que no van "a comer un asado" solamente, sino que vamos a trabajar, a solucionar problemas.
El programa de Rauch
Lic. José D. Pronato. "El modelo de recolección diferenciada aplicado en Rauch": así tituló su conferencia el Arquitecto Juan Pedro Erreca, de la Municipalidad de esa localidad bonaerense, quien les explicará un tema al que damos mucho énfasis, que es el trabajo social. Rauch es una ciudad en que la instalación de la planta de tratamiento surgió luego de un profundo trabajo social.
Arq. Juan Pedro Erreca. Como decía el Licenciado Pronato, nosotros empezamos a trabajar ya hace un tiempo con el tema de la educación ambiental, y el programa en sí arrancó hace un año atrás. Antes que nada los ubico: Rauch queda en la cuenca del Salado, al sudeste de la provincia de Buenos Aires, cerca de Ayacucho, Azul, Tandil.
Es una ciudad (les explico esto porque tiene mucho que ver con el cambio de racionalidad ambiental que tuvimos que tener como objetivo para poder trabajar en el tema de la educación ambiental), es una ciudad pequeña, tiene unos 11.000 habitantes, está muy bien contenida dentro de sus límites reales, y formales, es decir, una ciudad que no se ha extendido sino que ha crecido para adentro, lo que le ha permitido contar con una infraestructura de servicios muy desarrollada: el cien por cien de la población tiene todos los servicios.
El organismo prestador de servicios por excelencia es el municipio. Los servicios municipales son prácticamente todos, sacando los que se han privatizado no por instancias de orden local. Y hay una Dirección de Servicios Urbanos que es la que se ocupa de todo lo que tiene que ver con la atención de los servicios de la ciudad, con la parte de gestión ambiental (que es el Programa "Urra", dedicado al problema de los residuos), los servicios de alumbrado, pavimentos, servicios sanitarios, agua, cloacas, etcétera
Es una ciudad que tiene un sector industrial planificado que está creciendo muy gradualmente con la radicación de algunas pequeñas industrias, prácticamente todas provenientes de capitales locales, y subyacen en su proximidad algunas fábricas de antes: estructuras metálicas, embutidos, papel y otras.
Con esto se puede hacer ya una lectura: "¿Qué problemas ambientales podía tener Rauch?" Si uno la compara con algunos sectores del conurbano bonaerense parece que ninguno. Una ciudad inserta en medio de 400.000 hectáreas de campo, que es todo el distrito, con abundantes espacios verdes, bien asistida en materia de servicios. Y sin embargo, algunos problemas ambientales había: el principal, el más visible, no para la gente de aquel entonces sino para el municipio, era el tema de la basura. Cuando nosotros comenzamos a abordar el tema de cómo empezar a educar ambientalmente, fundamentalmente a los sectores más chicos, empezamos a ver que debíamos procurar provocar un cambio en la lectura que la gente hacía de su propia comunidad, porque si hace cinco años atrás se le preguntaba a la gente qué problemas tenían contestaban que ninguno, porque a la basura la municipalidad se la llevaba del cordón de la vereda, desaparecía en algún lado y nadie se enteraba de lo que pasaba, porque la disponibilidad de espacio en esos lugares hace que la población no conviva con los basurales, ni se produzcan esas situaciones a escala de marginalidad y problemas de conflictos sociales muy severos.
Sin embargo esos basurales siempre existieron, y muy cerca de la ciudad. Antes de que existieran los basurales, la basura prácticamente desaparecía del pueblo porque se la daban a los criaderos de cerdos, hasta que en el año 84 hubo un brote de triquina muy importante, y se empezó a vincular el tema de la triquinosis con la alimentación de cerdos con residuos sólidos urbanos.
Este fue un basural en la punta del pueblo [el disertante proyecta filminas], que no trajo demasiados problemas, se hizo un entierro (no un relleno sanitario), un entierro en cavas, directamente, muy cerca de lo que es el arroyo Chapaleufú, y la última localización, detrás del cementerio, que es una chacra municipal, que ustedes pueden ver, con las típicas emanaciones de humo y los otros problemas que siempre acarrean los basurales a cielo abierto.
¿Por dónde empezar a trabajar? Nosotros creímos que si no problematizábamos el problema, valga la redundancia, era muy difícil que la gente empezara a comprender la necesidad de un cambio de actitud. Y empezamos a explicarles algunas cosas: que los basurales tienen conflictos sociales y culturales (en pequeña escala porque Rauch es chico, pero los tiene), que tienen serios perjuicios ecológicos: en una comunidad rural con 400.000 hectáreas de campo, la napa freática está absolutamente contaminada, el agua no se puede tomar ni usar; gracias a Dios tenemos agua corriente, pero en las escuelas rurales vivimos luchando por los pozos, porque están contaminados.
Perjuicios económicos también existen, porque tener un basural también cuesta dinero, sin contar el pasivo ambiental que de hecho existe aunque no lo podamos medir en términos económicos.
El planteo entonces fue, desde el municipio, procurar una solución profunda a un problema crónico. El problema de la basura, aunque la gente no lo percibiera como tal, para el municipio siempre existió. Es un problema difícil, y procuramos usar técnicas por las cuales pudiéramos separar la basura para poder aprovechar aunque fuera algo.
Pero además, lo más importante era que nuestra comunidad empezara a ver una acción concreta para un problema concreto. Cuando nosotros le preguntábamos a los chicos qué problemas ambientales había, primero mencionaban los conocidos problemas de los derrames de petróleo, de los delfines, de las ballenas, de la antártida, del agujero de ozono, cosas absolutamente ajenas a nuestra realidad local, que está bien que se sepan, tienen que formar parte de la conciencia de cada uno, pero son aspectos en los cuales no se puede actuar. Eso explicó que todos los rauchenses empezaran a ver que la ciudad para nosotros es una especie de nave donde vivimos, en el medio del campo, y ahí satisfacemos nuestras necesidades. En ese lugar es donde también hay una organización institucional, que es el municipio, órgano que canaliza y organiza la satisfacción de esas necesidades. O sea, que la primera lectura es cómo construir un puente entre el Estado y la comunidad en tiempos en que parece que fueran dos cosas absolutamente distintas, divergentes, y hasta antagónicas por momentos.
Además se empezaron a analizar cuestiones que tienen que ver con lo tecnológico; hicimos algunas comparaciones: gracias a la gente de Laprida, que ha sido realmente pionera en esto, tuvimos una cantidad de información importante para poder tomar decisiones; hicimos una comparación entre relleno, incineración y reciclado para nuestra realidad.
Realizamos un premuestreo para saber cómo se componía la basura de Rauch y después de esto supimos que estábamos dentro de los términos normales: el 60% de orgánico, el 36% de inorgánico y lo demás de patogénico básicamente constituido por pañales descartables.
Lanzamos la idea, año 1995, y pusimos un nombre fácil de recordar, "Urra" significa unidad de reciclado Rauch, hicimos una campaña de información en todas las escuelas, en todos los niveles, repartimos folletería, utilizamos los medios de difusión, entregamos cartillas en cada uno de los domicilios, y terminada esta etapa de preinformación, lo que hicimos fue una encuesta en el 25% de la población; tomamos la cuarta parte del pueblo y le preguntamos a toda la gente muchas cosas, entre ellas qué usaba para sacar la basura. La mayoría usaba bolsas de residuos, pero un 40% usaba bolsas de negocios, una costumbre muy arraigada porque es económica, le da lástima a la gente no poder usar esas bolsas.
Después de esa campaña preguntamos sobre el nivel de conocimiento, si sabían algo que tuviera que ver con los residuos: el 86% de la gente estaba informada. Lo más interesante fue saber mediante qué medios se había informado, y aquí es donde aparece en plenitud la importancia del ámbito educativo: el mayor porcentaje de la gente se enteraba por los chicos cuando llegaban a sus casas, y tengan en cuenta que no en todas las casas hay chicos, con lo cual el porcentaje es mayor. E inmediatamente la televisión, y obviamente los periódicos, el conocimiento de boca en boca, y la radio también tuvo un porcentaje importante. Pero básicamente, el ámbito educativo. Los periódicos no tienen, en nuestro medio por lo menos, un gran poder de penetración.
Y la pregunta final de esa primera etapa del trabajo social fue cuál era la predisposición, porque si en definitiva la gente nos decía "no nos interesa", no hacíamos nada, seguíamos con los basurales o buscábamos alguna alternativa donde el municipio siguiera siendo el encargado total del manejo de los residuos. Pero la gente nos dijo decididamente que sí en alto porcentaje.
También les preguntamos cada cuánto sacaban la basura, y ahí nos llevamos la sorpresa de que la mitad de la gente, más o menos, la sacaba todos los días, pero día por medio la sacaba un 26% y más de dos días un 22%. Esto tiene que ver con el ritmo de vida de cada familia en particular. La gente que se va al campo y vuelve saca la basura después, pero en definitiva la mitad de la gente saca la basura todos los días en Rauch.
A partir de ahí empezamos a desarrollar el proyecto, y pensamos que en realidad eran dos programas: uno de educación ambiental y otro de procesos. Uno más complicado que el otro, en esto debemos ser francos. Porque hacer un programa de educación ambiental es planteárselo, en términos continuos, sistemáticos y permanentes, o sea: de aquí para siempre. Pero además renovarse todos los años: no podemos hacer todos los años lo mismo; si bien tenemos articulada con las autoridades educativas la inserción de estos contenidos dentro del currículum de todos los chicos, los docentes lo pueden tomar o no, y además se torna un poco aburrido. Lo que tenemos que hacer es inventar nuevas formas para que la juventud sobre todo mantenga el interés en el programa, y además no debemos olvidar que la educación formal abarca el sistema educativo pero la educación no formal abarca el resto de la comunidad que no va a la escuela, y que también requiere de una serie de actividades para que se mantenga alto el interés.
Y el programa de procesos, bastante complicado, ha llevado una larga etapa de aprendizaje que creo lo vamos a terminar por ahora, hace un año y medio que estamos trabajando con la planta, estamos ensayando, estamos teniendo éxitos y estamos viendo fracasos, pero para ser honesto, son más los éxitos que los fracasos.
Con respecto a la labor educativa dentro del ámbito formal nos vimos en la necesidad de empezar a diseñar nosotros material educativo, que fue muy bien recibido por los docentes, porque tenían que captar, de la bibliografía disponible, elementos, y éstos tenían un alcance global sobre medio ambiente pero no tenían disponibilidad de material local. Empezamos a hablar de lo que es reciclado, etcétera; para todos los niveles tratamos de armar algo, algunas actividades conexas, como concursos literarios, concursos de video, un armado de historietas para los más chiquitos. Y la conformación de lo que nosotros llamamos "grupos voluntarios".
El programa nuestro empezó en abril del año pasado (la planta hace un año y medio que está funcionando). Fuimos incorporando por sectores la ciudad. Rauch es muy fácil de dividir porque está cruzada por cuatro avenidas. Tomamos una cuarta parte, incorporamos un 25% de la ciudad, y los chicos voluntarios fueron los encargados de ir a tocar el timbre en cada una de las casas, a llevarles la cartilla, explicarles cómo deben sacar la basura, por qué es importante reciclar y demás. No fuimos funcionarios municipales a explicarles, fueron ellos y en un número que realmente a nosotros nos sorprendió. En este momento tenemos fichados arriba de los 250 chicos, que para Rauch es una gran cantidad, que realmente siempre están dispuestos a hacer cualquier tipo de cosas. Para un adolescente no es fácil ponerse un chaleco verde e ir al balneario y mientras los demás se bañan juntar basura. Ellos lo hacen. Hay un nivel de compromiso en los chicos que realmente es lo que nos está dando la pauta de que el programa está metido muy adentro de la gente y que está funcionando bien.
Con respecto a la comunicación de algunos aspectos, en la última recorrida antes de incorporar cada sector, los chicos, además de las cartillas informativas les llevan un imán a cada familia para que lo peguen en la heladera (que parece ser el lugar más indicado para tenerlo) donde se les dice los días, domingo, lunes, martes, miércoles, el color de la bolsa, verde y roja, verde para orgánico, roja para inorgánico, y en la cartilla además se explica qué hay que hacer con los pañales, con los remedios vencidos y demás.
¿Y qué hicimos con las bolsas? Con relativo éxito (al principio muy bien, ahora se cayó un poco, tenemos que repensar, como les decía antes) hicimos una campaña con los comercios donde les pedíamos que si para ellos era lo mismo tener blanca, roja, verde, celeste o amarilla, que lo hicieran con verde y roja. En un principio tuvimos mucho éxito, ahora se relajó, es como que la gente se va olvidando, y cuando viene el que les vende las bolsas dicen "déme de cualquier color". Pero esto nos ayudó mucho también para el arranque del programa, para que realmente la comunidad se viera comprometida.
Con respecto a la educación no formal, es decir fuera del ámbito escolar, también nos apoyamos mucho en los chicos a pesar de que hemos ido personalmente a hablar con todas las instituciones representativas, hicimos charlas callejeras en la puerta el banco, hicimos para el Día del Medio Ambiente un acopio especial de cartón/papel donde los vecinos nos podían traer distintos materiales inorgánicos, hicimos un stand en la Fiesta Nacional del Ave de Raza, que es la gran fiesta del pueblo.
Y un capítulo aparte merece la repercusión en los medios de difusión. Indudablemente que en las primeras etapas tuvimos que hacer algunas inversiones (aunque imagínense ustedes que los costos en una ciudad de 12.000 habitantes no son muy altos), pero la repercusión periodística del programa fue contundente, nos ayudó mucho a pesar de que los medios periodísticos en Rauch están muy fraccionados: hay peronistas, radicales, conservadores, y en definitiva esto fue como si perforara todos los estratos políticos. Es decir, todos los medios reflejaron, con la misma calidad y la misma intensidad el tema de la planta de reciclado, que para nosotros creo que fue un éxito muy importante. Porque este tipo de programas, que tienen que ver con la gestión ambiental, que tienen que ver con la generación de la conciencia ambiental, además es utilizable para otros aspectos de la vida comunitaria, no solamente para la basura; porque el tema del agua, por ejemplo, sí que merece un capítulo aparte, un programa aparte.
La gestión ambiental necesita una continuidad en el tiempo que esté un poco independizada de los vaivenes de las decisiones políticas. Sí hace falta decisión política, indudablemente, para hacer inversiones, y poner una planta de reciclado de residuos que es un proceso caro. Pero también hace falta que haya un mínimo de consenso para que en las sucesivas etapas los municipios sigan siendo la instancia local que organiza los servicios para una comunidad, y hay servicios que van mucho más allá de lo tangible, hay otros servicios que no se ven y que en el interior, en pueblos como los nuestros, son mucho más importantes de lo que parecen.
En definitiva me parece que éste ha sido un aporte por demás interesante. Como decía al principio, para construir un puente entre el Estado y la comunidad hay que llegar a comprender que las dos cosas deben ir manejándose en forma corresponsable.
Pergamino: programa de trabajo
Lic. José D. Pronato. A continuación, el Arquitecto Osvaldo Campagno, de la Municipalidad de Pergamino, que tiene un programa de trabajo bastante inédito y tituló su conferencia "La experiencia de gestión mixta de los residuos sólidos urbanos en Pergamino" les explicará cómo se gestó y cómo fue que arribaron a una planta de residuos que es un modelo en la provincia de Buenos Aires.
Arq. Osvaldo Campagno. Pergamino es una ciudad que está al norte de la provincia de Buenos Aires, tiene 100.000 habitantes y creo que es la primera ciudad mediana que ha encarado este tipo de trabajo con los residuos. Está en el límite, donde termina la pampa húmeda, y durante años tuvo en su ciudad un basural a cielo abierto, sin ningún tipo de control, ni bromatológico, ni ecológico, ni de ninguna especie, y con todos los problemas que como aquí ya se ha mencionado traen estos basurales. Sobre todo, en los días de quema el humo inundaba la ciudad totalmente.
Eso empezó a crear en la comunidad inquietudes de toda especie. Grupos de vecinos comenzaron a trabajar y a estudiar de por sí qué se podía hacer para solucionar este problema de los residuos, y acudieron al Departamento de Extensión de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario. Organizaron algunas charlas. El gobierno municipal comenzó a hacer averiguaciones para ver cómo podía solucionarlo. No encontrábamos la solución.
Hasta que alrededor del año 88, fines del 87, se decide dar crédito al proyecto que había llevado adelante la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario. Lo fundamental es que este crédito que se le da al empendimiento de este proyecto no parte de un sector del municipio sino que parte de la iniciativa de la comunidad, de la totalidad del Legislativo municipal, y además del Ejecutivo municipal. Es decir que todas las fuerzas que componen el poder político y el poder social se agruparon tras este proyecto, que creo que fue la base más importante que tiene este trabajo en una ciudad mediana como es Pergamino.
La característica de este proyecto fundamentalmente apunta a un trabajo educativo en aras de conseguir de la población un cambio de conducta con respecto a los residuos. Nosotros decimos que "no es basura, son residuos". Y el residuo es valor agregado, por lo tanto pueden volver transformados en cosas útiles para la población. Hay que cambiar el concepto, y para poder cambiarlo la herramienta fueron nuestros jóvenes a través de las organizaciones llamadas Ecoclubes. Los Ecoclubes son hoy una organización nacional, una organización en formación que nació en la ciudad de Santa Fe por iniciativa del Ingeniero Ricardo Bertolini.
Nosotros tomamos estos elementos y los adaptamos a nuestra ciudad, porque las experiencias que habia eran en ciudades muy pequeñas, de 2.000 ó 3.000 habitantes en la provincia de Santa Fe, y en la provincia de Buenos Aires entre 10 y 20 mil habitantes. Teníamos que adaptar lo que había como experiencias a una ciudad mediana
El costo de instalar una planta de procesamiento total como tiene Laprida para Pergamino era imposible. El municipio no tenía dinero y era prácticamente imposible llegar a obtenerlo. Tampoco podíamos pensar que el proceso iba a ser resuelto rápidamente, porque producir un cambio de conducta en la población llevaba 10 ó 12 años. Y no podíamos esperar tanto para dar solución al problema del basural.
A raíz de esto diseñamos una planta de procesamiento de residuos, que siempre decimos que tiene una doble finalidad: dar en primera instancia una solución inmediata al problema del basural a cielo abierto a través de un relleno sanitario construido "con todas las reglas del arte", como se dice, impermeabilizado como corresponde, con la extracción de los lixiviados, con compactación diaria, el tapado de tierra diario, teniendo en cuenta el venteo de gases, etcétera. Pero por otra parte somos conscientes de que el relleno sanitario no es la mejor solución al problema del residuo. Y comenzamos la tarea educativa un año antes, a través de los Ecoclubes, antes de ni siquiera tener la licitación presentada de este proyecto de planta que teníamos. Entonces la planta tiene relleno sanitario por un lado y por el otro lado toda la parte de reciclaje y recuperación de residuos.
En este momento la población está separando los residuos en orgánicos y el resto. Este primer paso es un proceso que nosotros lo tenemos planteado para 5 años de duración, para tratar de incorporar toda la ciudad. Después de esos 5 años la segunda parte del proyecto: la separación de vidrio, cartón, etc., a medida que la población vaya tomando una actitud subconsciente en su conducta con respecto a los residuos.
Los chicos fueron los que lograron la incorporación, desde mayo del año pasado, de 1.000 familias a la separación de los residuos en el domicilio. Fue trabajo de los jóvenes, específicamente de los jóvenes. Visitaron las viviendas, les dieron los elementos, les explicaron cómo se separaba, y siguen recorriendo e incorporando mes a mes nuevas familias a la separación en domicilio de los residuos, que para nosotros es la única vía posible para solucionar el problema.
Esto lo he dicho rápidamente porque en la gestión hay otro punto que apuntar. En un momento dije que el municipio no tenía dinero ni posibilidades económicas para afrontar la construcción de esta planta de residuos.
Nosotros hemos privatizado nuestra planta, hemos concesionado nuestra planta de tratamiento de residuos a una empresa privada. Se licitó su construcción y su operatividad, por 10 años. Lo único que aportó el municipio fue el terreno, 47 hectáreas, donde se ha construido la primera etapa de esta planta. Por este servicio la Municipalidad paga un canon por operatividad y recuperación de inversión de la empresa privada, que es de 54.800 dólares mensuales durante 10 años.
Esta posibilidad nos pudo dar este fruto de tener solucionado en 3 meses, desde el momento en que se licitó la obra (en 3 meses se terminó), el problema del basural a cielo abierto, y además estar en este momento ya en etapa de producción de lombricompuesto. Estamos haciendo estudios permanentes de los procesos de compostaje con convenios que hicimos con INTA.
Nosotros tal vez no podamos decir que vamos a ganar dinero con la planta, pero debemos al menos asegurar su sustentabilidad. Y su sustentabilidad únicamente se logra con tres aspectos: primero, la educación; si uno no educa o no tratamos de producir un cambio de conducta en la población no van a ser sustentables los proyectos; segundo, un acuerdo de todos los sectores de la comunidad; estos proyectos no son de un partido ni de un intendente ni de una cooperativa, son proyectos de la comunidad; y tercero, que la parte económica se debe analizar teniendo en cuenta dos factores: el factor social, que tiene valor económico, y el factor económico en sí en cuanto a lo operativo; si nosotros al menos cubrimos los costos de la planta también estamos asegurando su sustentabilidad.
Para lo orgánico, éste es un tema nuevo; en nuestro país no hay legislación, no hay normas definidas, no hay marcas de calidad, no tenemos elementos. Pero tenemos que establecer una normativa, tenemos además que decir: "Bueno, la calidad de este producto es tal y tal y sirve para tal cosa, para que podamos venderlo en nuestro país con tranquilidad, pero además poder exportarlo también, si tenemos la producción necesaria. Por eso para esto trabajamos con INTA, que nos asegura, desde el inicio del proceso de compostaje, ver qué se está produciendo, con qué calidad, qué tiene, qué no tiene, y a dónde vamos a llegar. Tenemos que establecer una marca de calidad para poder salir, para poder venderlo en nuestro país y a lo mejor en mercados que lo requieren más que nuestro propio suelo, porque en este momento el mejorador de suelos, que es el lombricompuesto en definitiva, tal vez acá no tenga un mercado más grande que el de la jardinería, pero hay países que lo necesitan para recuperar suelos extensivos. Para eso tenemos que estar preparados y eso nos va a permitir hacer sustentables nuestras plantas.
Con la experiencia de tener este trabajo combinado entre empresa privada y municipio hasta el momento (toda escoba nueva barre bien) digamos que estamos muy conformes. Porque el municipio arbitró las medidas, las licitaciones, los controles totales sobre el funcionamiento de la planta, pero se desliga de la operatividad y de la inversión, y ha permitido generar mano de obra.
El CEAMSE: la Capital y el conurbano
El Ingeniero Carlos Fontán disertó acto seguido sobre "La problemática de los residuos sólidos domiciliarios en las grandes urbes", y justamente ese fue el titulo de su conferencia.
Lic. José D. Pronato. Va ahora a dar una visión del tema el Ingeniero Fontán, del CEAMSE, una visión completamente diferente de los residuos de lo que hemos escuchado hasta ahora. Todos sabemos lo que es el CEAMSE, así que no necesito hacer ninguna introducción.
Ing. Carlos Fontán. Ante todo quiero agradecer a ARPET la posibilidad que me brinda de dar otro panorama de la situación.
Hasta ahora en general todo fue muy bueno desde el punto de vista de emprendimientos chicos, y una de las cosas que pintan, de los problemas que tienen, es el poco volumen, como explicaba el representante de La Pampa.
Lo nuestro es totalmente al revés: los volúmenes "a lo bestia". El CEAMSE recibe, de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, 500.000 toneladas mensuales de residuos, es decir, casi 20.000 toneladas por día hábil. Para comparar: un día de basura en el CEAMSE equivale (hice la cuenta ahora mentalmente) más o menos a cinco o seis años de Rauch o de Laprida y casi un año y medio de lo que es Pergamino. Y si a Pergamino hacer una planta similar a la de Laprida le resultaba imposible económicamente por los volúmenes, hacer una planta similar a la de Laprida o de Rauch a nivel Capital Federal y conurbano es imposible por lo económico y por el espacio. Si se necesitan una o dos hectáreas para una planta de 8 ó 10 toneladas diarias, para hacer 20.000 las dimensiones se hacen mostruosas.
¿Cómo se hizo para solucionar el problema?
Para ver el nacimiento del CEAMSE hay que pensar qué pasaba antes del CEAMSE. Estaba Capital Federal, y el conurbano bonaerense, que en esa época eran 22 municipios, que la rodeaban (después se fueron separando y se fueron agregando), y cada uno hacía con la basura más o menos lo que quería. Con un agravante bastante importante: que a diferencia de Rauch, que está bien separado, rodeado de campo, acá la separación entre una ciudad y otra es una línea en un papel. Uno va por una calle y cuando encuentra otra calle que no tiene pavimentación ni tiene luz se sabe que se está en una calle limítrofe (porque nadie hace nada en las calles limítrofes), y ahí pasa de uno a otro lugar. Son municipios muy chiquitos. Ustedes piensen que Lanús tiene 40 kilómetros cuadrados, Vicente López 39, municipios muy chiquitos con poblaciones de 400.000 habitantes, 200.000 habitantes; y eso de "ciudad de Vicente López" y "ciudad de Lanús" es un "cuento chino"; en realidad es una gran ciudad que va desde las afueras de La Plata, desde el sur de La Plata ya, casi casi yo diría hasta Pilar, ahora, y Escobar, y para el otro lado ya está llegando a Cañuelas. Son casi 5.000 kilómetros cuadrados con 13 millones de habitantes, con casi el 40% de la producción industrial de toda la República Argentina.
Cada uno, repito, hacía lo que quería. ¿Y eso qué implicaba? Por más bien que quisiera hacer las cosas el de Vicente López (esto es sólo un ejemplo, no quiere decir que Vicente lo hiciera bien o lo hiciera mal), si Vicente López hacía bien las cosas, San Isidro las hacía mal; todo lo bien que hacía uno no servía porque el humo le llegaba, la rata le llegaba; es decir, la línea de raya y punto que marca el límite de un partido no detiene a una rata ni al humo ni a la contaminacion de las napas.
Pasaba con la Capital. La Capital Federal (son 3 millones de habitantes históricos, más o menos permanentes, lo viene manteniendo desde hace 30 años) tenía varios sistemas para eliminar la basura. En los grandes edificios había unas cosas que llamaban "incineradores", que también es otro "cuento chino": eran hornos. Uno ponía la basura, mechero de gas, prendía: humo a la atmósfera. Eso en los grandes edificios de departamentos. Y en las casas comunes, parte iba a unos basurales. Que en períodos trataron de ordenarlos, pero era difícil.
Alguien dijo hace poco que hablar de ecología hace 20 años era medio raro. Yo creo que era totalmente raro. Cuando yo entré a trabajar al Cinturón Ecológico hace 20 años, mis compañeros me preguntaban: "¿Dónde entraste a trabajar?". "Al Cinturón Ecológico?". "¿Al cinturón qué?". Hace 20 años eso era una realidad muy fuerte. No había mucha preocupación. Cada vez que la parte técnica planteaba a la parte dirigente el problema de la basura (y cada tanto había buenos emprendimientos en la década del 70, del 60) chocaban con que solucionar el problema de la basura era caro. Es como tener el baño en la casa. Uno va al palacio de San José en Urquiza, una casa infernal, y no tenía baño. Y era una casa de lujo. En la ciudad estábamos igual, ahora. Nadie ve la importancia que es tener un baño en la ciudad para eliminar los residuos. Hace 20 años era peor.
A todo eso, mezclado, había que cortarlo. Para cortarlo se decidió fundar un organismo que fuera interjurisdiccional. Se hace mitad provincia de Buenos Aires, mitad ciudad de Buenos Aires, por partes iguales. Porque tenían que solucionar el problema totalmente. Entonces, para solucionarlo, se optó por el relleno. Rellenos con todas las normas de seguridad: los rellenos del CEAMSE tienen impermeabilización, tienen control y monitoreo de aguas subterráneas y superficiales, tienen tratamiento de líquidos lixiviados, en fin, "con todos los chiches".
La cosa al principio anduvo bien, pero se sigue produciendo cada vez más basura. Y cambia su forma.
El primer relleno que tuvo impermeabilización fue el de González Catán, que se inauguró en el año 79, y tenía un polietileno de baja densidad de 250 micrones de espesor. Que es un lindo polietileno. Ustedes piensen que la bolsa de basura común es de 60, la bolsa de consorcio anda en los 120, 140. Hoy, el polietileno que se utiliza es 1.500, y es de alta densidad. Uno lo llama "film" por llamarlo, pero es una placa. Tiene doble soldadura, tiene control de presión. Y uno se pregunta: ¿por qué antes no se hacía y ahora sí? Pues porque la basura cambió. Nosotros tomamos muestras del líquido de la basura, y el componente de la basura de hace 20 años no es el mismo de ahora. Porque cambiamos la forma de vivir, tiramos cosas distintas, tiramos demasiado. El habitante de Capital Federal tira su propio peso en basura cada 50 días; ¡cada mes y medio una persona tira su propio peso en basura!; es una grosería.
¿Qué hay que hacer entonces? Varias cosas. Una, en la que todos están de acuerdo, que es fundamental y que si no se encara en serio nos vamos a morir todos, es empezar a educar, empezar a enseñar a tirar basura. Hay que enseñar a la gente a tirar basura. Y para enseñar a tirar basura, primero hay que enseñar a producir basura. Y para enseñar a producir basura, primero hay que diseñar las cosas que se sabe que se van a tirar pensando en que se van a tener que tirar. Hace un rato el Licenciado Pronato me informaba sobre que a las botellas de PET en los Estados Unidos ya les ponen trazadores, y una máquina automática las detecta y las separa de la basura. Eso es maravilloso. Si la industria se da cuenta de que tiene que marcar las cosas para después favorecer la separación es un muy buen paso. Como reaccionó en su momento la industria de las pilas. Hace 20 años la pila era una cosa terrible. Hoy no. Si bien no es una cosa inocua, no es la pila de hace 20 años. La industria se va adaptando. Las pinturas se van adaptando. Cada uno se va adaptando a las necesidades.
Entonces lo fundamental, la base, es la educación. Y cuando uno dice educación, piensa: "Educación a los chicos". Y no es tan así. Acá vino hace dos años un alemán, de Bremen, que estaba contando todos los problemas que tenían con la basura en su ciudad, que eran infernales. Decía: "Pusimos contenedores para reciclar vidrio. Y después tuvimos problemas con la gente, porque se quejaban del ruido. Entonces los acolchamos todos por dentro. Pero después tuvimos problemas con los contenedores acolchados, porque tiraban las botellas de cerveza y siempre un poquito de cerveza quedaba, que era absorbido por el acolchado, y como el olor a cerveza descompuesta es insoportable los vecinos se quejaban. Y entonces sacamos el acolchado. Y todo así. El principal problema que tenemos en Alemania es que falta educación". Cuando yo escuché eso me daban ganas de agarrar la corneta, la matraca y el pito. Siguió hablando: "Estamos intentando campañas educativas muy fuertes. De tres tipos. Al nene, educarlo; al adolescente, formarlo, porque ya educarlo es difícil, hay que guiarlo, hay que darle incentivos, que sienta que lo tiene que hacer para su propia vida; y al adulto, ¡pegarle!". Eso es el sistema educativo alemán. Yo no sé si ser tan extremista. Pero hay que educar. Y educar no sólo al que va a tirar la basura, sino también al que la va a producir. Entendiendo por el que va a producir basura no sólo a la persona que en la cocina tira la cáscara de papa, sino que el que realmente origina el tema de la basura es el que da el primer paso de la cosa que sabe que algún día se va a tirar. Ahí hay que empezar a pensar: "Eso que voy a tirar, cómo debo hacer para que produzca el menor daño posible".
¿Qué hizo el CEAMSE en ese aspecto? En el año 89 puso unos contenedores en Capital Federal para ver si la gente reaccionaba o no. Lamentablemente el plan, que era muy lindo de entrada (el año 89 fue bastante crítico en materia de inversiones) falló en la parte de propaganda, y en esos 50 contenedores que estuvieron por Capital (se fueron corriendo por distintos lugares para ver cuál era la respuesta de la gente) encontramos las primeras sorpresas. Primero, la respuesta era buena. (Los contenedores eran para reciclar vidrio, porque teníamos el apoyo de la Cámara del Vidrio.) La gente ponía vidrio, y en un alto porcentaje, casi en un 95%. Segundo, respetaba el color. (Los contenedores, para hacerlo más difícil todavía, tenía una boca para cada color.) La gente respetaba el color casi en el 90%. Eso nos incentivó, y pensamos que había que extenderlo, pero el problema eran los costos. Después de varios intentos de tratar de extenderlo, en una forma de solucionar el problema de los residuos, vimos que a tal magnitud los costos no daban, y entonces en el año 92 se cambió la puntería y se decidió atacar para el lado educativo. O sea: educar. Porque es la mejor forma de bajar los costos.
El ejemplo clásico en el tema de la basura es lo que los norteamericanos llaman "El síndrome del marido soltero": es el caso del marido cuya mujer por alguna razón está ausente, y para comer, en vez de hacerlo en la mesa y preparar todo se compra un sándwich y come arriba de la pileta. Después abre la canilla y no tiene que limpiar manteles, no tiene migas por el piso. Cuando vuelve la señora encuentra todo limpio, impecable, como lo dejó. A eso hay que llegar en las ciudades. Yo comprendo que hay que festejar el Día de la Primavera, pero si ese festejo significa después sacar 70 toneladas de basura, es complicado. Y ese problema no es solamente argentino. Vez pasada hubo un festival de rock en Berlín, se juntaron 250.000 personas durante 5 días: ¡se sacaron 250 toneladas de basura de los parques! No es un problema nuestro, es un problema mundial. Pero hay que aprender eso. Hay que empezar a mejorar las cosas.
Los planes educativos: hoy el CEAMSE los tiene en 700 escuelas en el conurbano. Y el promedio es de 200 alumnos de matrícula por escuela. Y unas 80 escuelas en la ciudad de Buenos Aires. Y va creciendo. No sóle se les da material educativo sino que además se coloca un contenedor en la puerta para que los chicos puedan reciclar vidrio, papel, aluminio; después nosotros nos aseguramos que vaya a la industria y lo recaudado vuelve al colegio. No encaramos desde el punto de vista de solucionar el problema de la basura, sino que los chicos aprendan cuál es el problema de la basura. Ahora estamos tratando de buscar algo (el problema de los volúmenes nos tiene algo preocupados), con la gente de ARPET para el plástico.
La gestión integral de residuos es una cosa únitaria, empieza desde que se genera y sigue hasta su disposición final. Y va por el tema de la recolección, del transporte, de la disposición, del reciclaje, y todo rodeado por un gran globo que es el tema de la educación. Esa es la única forma de solucionar el problema, y darnos cuenta de ese problema. No encarar el residuo como cosa final que hay que tirar y se acabó. No es tan así. La cosa es mucho más compleja.
Esto es comparar el cuerpo humano con la sociedad. Si yo un día voy al baño y lo que veo en el inodoro tiene olor a margaritas silvestres, es color fucsia y me está comiendo el esmalte del inodoro, no se me va a ocurrir forrar el inodoro con acero inoxidable, pintar de marrón lo que hice y tirar una bombita de olor para que sea acorde. No, voy al médico para ver "qué cuernos" comí para hacer esa porquería. La sociedad tiene que darse cuenta de que tiene que empezar a hacer eso. Ver cómo come, para solucionar el problema del otro lado.
Eso es todo. Las disertaciones me han parecido realmente buenas y quiero agradecer a todos nuevamente.
El momento de las preguntas
Lic. José D. Pronato. Ahora, si alguien tiene alguna duda, puede preguntar, cualquiera sea el tema. El objetivo de las exposiciones no era ilustrarlos en nada, sino que tuvieran un pantallazo de las cosas que se hacen en estas pequeñas comunidades. Ustedes habrán podido apreciar que todas las exposiciones comenzaron dando alguna referencia al año 89, 90, y ya estamos en el 99. Los resultados parecen muy simples, pero lograr esto es difícil. Los disertantes están a disposición.
Pregunta: Quisiera saber qué es lo que hacen con los residuos plásticos, no solamente en el CEAMSE sino también en las localidades de los otros oradores.
Ing. Carlos Fontán (CEAMSE): Nosotros no reciclamos plásticos. El plástico va al relleno sanitario.
Ing. Héctor Ramos (Laprida): En el caso de Laprida separamos el PET, el polietileno de alta y baja densidad inyectado y el polietileno de alta y baja densidad soplado; el soplado lo enfardamos y se intenta vender siempre que haya posibilidad, el inyectado no tiene posibilidad de venta, la bolsita de polietileno es muy sucia; le estamos dando una especie de utilización como relleno volumétrico para recuperar lo que era el ex basural (que lo estamos convirtiendo en una cancha de golf). En toda la parte de los greens, que son sobreelevados, y en las salidas, usamos ese tipo de relleno para darle algún tipo de utilización como volumen. Y al PET también, lo estamos enfardando, y en contacto con la empresa "Reciclar" estamos viendo la posibilidad de comercialización; todo lo que tenga que ver con el PVC por el momento simplemente lo enfardamos y no tenemos venta tampoco.
Arq. Juan Pedro Erreca (Rauch): En el caso de Rauch estamos haciendo lo mismo. A mí me gustaría mencionar, dentro de las dificultades que nosotros tenemos, justamente la colocación de algunas de las fracciones. El tema de los plásticos, que no es representativo en cuanto a la cantidad respecto del volumen total, es muy problemático, es difícil de clasificar, no tanto en el caso del PET donde estamos más prácticos y además es más fácil individualizarlo, pero en los otros plásticos, sobre todo en los polietilenos, hay una diversidad de envases realmente enorme, y es difícil identificarlos porque muchos no tienen el código a que pertenece ese plástico, y otros plásticos, como el film de polietileno en que vuelve la basura realmente es complicado. Nosotros estamos haciendo lo mismo que Laprida, lo prensamos y lo estamos acopiando para agregar volumen a determinadas obras de relleno.
Lic. Hugo Peinetti (La Pampa): El caso de La Pampa es similar. Además, al estar más lejos de los posibles mercados, es imposible la venta. Es decir, el flete es altísimo. Estamos, sí, buscando alguna posibilidad de reúso o de reciclaje, y creemos que para nosotros la única salida va a ser la de reciclar dentro de la provincia, para lo cual todavía no tenemos nada concreto, pero creo que con el tiempo se va a ir dando. Un tipo de emprendimiento chico que nos permita, si bien no tener un producto que pueda llegar a comercializarse en cantidad, por lo menos solucionar algún tipo de necesidad que haya a nivel provincial. Pero hasta ahora es el enfardado y esperar a ver qué pasa, o utilizarlo para algún tipo de relleno.
Pregunta: ¿Tiene el CEAMSE sitio suficiente disponible para rellenos sanitarios?
Ing. Carlos Fontán (CEAMSE): El relleno Norte tiene funcionamiento hasta febrero del 2001; el de González Catán hasta junio del 2002, y hay más hectáreas detrás; en la zona Sur tenemos un año más de terreno. Esto es la operación actual. Después están los estudios para las nuevas localizaciones. La tendencia de la basura es cada vez a aumentar. Aumentó notablemente desde el año 89 al año 94, que nosotros lo vinculamos a un cambio de modalidad de compra, al hecho de la estabilidad, que uno gasta más, pero cuando vino la crisis del 95 (ustedes saben que la basura va siguiendo los vaivenes de la economía, es un indicador económico formidable) con el problema del "tequila" bajó la basura, después empezó a subir de vuelta, pero curiosamente, en la tendencia, aunque la curva es cóncava hacia abajo, es cóncava hacia abajo con crecimiento. Sigue aumentando. De hecho el récord de la basura fue en el mes de marzo con algo más de 500.000 toneladas. Para que ustedes tengan una idea: en junio del año 89 nosotros recibíamos 170.000 toneladas mensuales, y diez años después recibimos 500.000 toneladas mensuales. Con un crecimiento de la población ínfimo, porque si bien creció de 11 millones a 13 millones, no es para que la basura creciera el 300 por ciento. Eso hace que las previsiones de terreno que se tomaron en CEAMSE hace 20 años, se vieran superadas y que hayan tenido que cambiarse diseños de rellenos. El de la costa Sur era un relleno bajo, no iba a ser alto, pero la cantidad de basura hizo que se tuvieran que aprovechar mejor los terrenos. Es por eso que en el año 92, cuando se vio que crecía mucho, se encararon planes educativos para que se minimice y se propenda a la reducción de la producción de basura. Entonces el tema cómo va a ser: a medida que se vayan llenando los rellenos va a suceder lo mismo que en los Estados Unidos, se van haciendo más lejos. Se hacen plantas de transferencia y se llevan más lejos. La ciudad de Nueva York lleva parte de su basura a Virginia, a 150 kilómetros. Cuanto más lejos se lleva más caro es, más conviene reciclar, más conviene optimizar, más conviene minimizar. Esa es la idea. Nosotros tenemos terrenos, tenemos previsiones, pero cada vez es más violento el uso de los terrenos. Si alguien vio lo que es el relleno Norte, al lado del camino del Buen Ayre, si bien es cierto que se hizo en un terreno que está muy por debajo de la cota de inundación, tiene 36 metros de altura de basura. Es igual a un edificio de 12 pisos. El terreno hay que aprovecharlo porque a medida que va pasando el tiempo es más caro. Para que se amorticen los costos, hoy la tonelada a los municipios CEAMSE la está cobrando 10 dólares, 10 con treinta y pico con IVA incluido. A medida que se va alejando, van a aumentar los costos. Entonces ese es el problema grave. Hoy tenemos terrenos, los próximos años están cubiertos. Pero los contratos a 20 años, que parecían extensísimos, ya vencieron. Así que ahora, dentro de 5 años, cuando se quiera conseguir terrenos, van a tener que ser lejos, va a aumentar el costo de transporte y va a aumentar el costo de disposición. Por eso el CEAMSE está queriendo empezar a que se baje la cantidad de basura.
Pregunta. ¿Y el sector izquierdo del camino del Buen Ayre, donde hay una laguna?
Ing. Carlos Fontán (CEAMSE): Hacer un relleno en una cava donde hay agua es técnicamente muy complicado. Primero porque lo que uno busca en un relleno sanitario es cuidar los acuíferos. Donde hay una cava llena de agua, el acuífero ya está perforado. Entonces se tiene que sellar, deprimir y después impermeabilizar, con un muy alto riesgo de que la presión del acuífero levante el polietileno. Entonces, el costo de hacer un relleno ahí, hoy, es prohibitivo. Hoy. Cuando tengamos que llevar la basura a 100 kilómetros no sé si va a ser prohibitivo. Cuando yo era chico decían que sacar petróleo de las arenas de México era una locura. Bastó que los árabes en el 73 hicieran el "despiole" que hicieron, para que fuera maravilloso sacar petróleo de las arenas de México. Hoy, hacer rellenos en esas cavas es bastante complicado. Nosotros tenemos muchos problemas con esas cavas, porque al estar "pinchadas" son bastante riesgosas, tienen muchos problemas, y como hay varios marginales de la otra punta, en dos de ellas hay problemas de arrojo clandestino de residuos; tiran los residuos directamente al agua y nos están trayendo problemas de seguridad bastante complicados. Sería ideal poder hacer rellenos allí, pero hoy es muy caro.
Pregunta. ¿Por qué no se penaliza a los generadores de basura? Eso se está haciendo en Europa.
Ing. Carlos Fontán (CEAMSE): Sí, se hace en Francia y en Alemania, y con resultados muy relativos. Porque el Punto Verde en Alemania no está funcionando bien.
Tras un largo diálogo sobre la situación en Alemania y otros países [de difícil audición en la toma de aire, porque no usaron micrófono y por ende no se amplificó], alguien dijo que el problema de la basura en un problema económico, y el ingeniero Fontán cerró dicho diálogo diciendo:
"No. Es también un problema de educación. Si fuera sólo una cuestión económica, los europeos, que tienen plata, ya lo hubieran solucionado. Y no lo han podido resolver todavía".
El cierre de la jornada
Cerró la conferencia el Ingeniero Mario Cangas, presidente de ARPET, quien, luego de los agradecimientos de rigor, dijo:
Ing. Mario Cangas. Como mencionó el Licenciado Pronato, una de las misiones importantes de ARPET es tratar de diseminar los conocimientos e informaciones que tenemos de experiencias realizadas en otros ámbitos del planeta, e inclusive de nuestro país, para que no "reinventemos la rueda", y tratemos de ser eficientes. El problema de la basura, que hoy ya no se llama basura sino residuo, no tiene ni camiseta política ni color ambiental ni nada por el estilo sino que es común a todos.
Creo que es importantísimo resaltar la complejidad que tiene el tema. No es un tema que se ha de resolver solamente con un impuesto, sino con la participación de todos los sectores que tienen que ver con el desarrollo de una comunidad, y esto comienza con la educación. El que está bien informado puede decidir, el que está desinformado se equivoca y hace desastres. Y parte de las historias que tenemos hoy es porque la velocidad de cambio en el planeta ha generado problemas incontenibles. Creo que el trabajo es diseminar información, lo cual se ha decidido como misión de ARPET, y promover el reciclado de plástico, en nuestro caso del PET. Ya hemos visto que los plásticos son muchas familias, y creo que este ejemplo de ARPET debe ser difundido y que entre todos tengamos la respuesta al problema de los residuos.
Los municipios son los que tienen la llave de lo que llamamos la materia prima del próximo milenio, que es la industria del reciclado, que hoy se llama "cirujeo".
Espero que eso nos convoque a todos en este mismo ámbito dentro de un tiempo, quizá con algunas experiencias exitosas, y alentamos a todos a que ARPET sea por lo menos el vértice para diseminar toda esta información.
Creo que el milenio que viene nos va a encontrar a todos trabajando en esto. Muchas gracias.